Vacaciones
Como olvidar cuando llegaban las vacaciones en la escuela y estar en espera de que llegaran los primos de México, fueron unos días inolvidables, pues siempre nos divertíamos tanto con diferentes juegos y las platicas y reseñas de el Véjez y la Minkis y obviamente de sus hijos, monchi, jorguix, marick y la ñ; como cariñosamente los conocemos (Jorge y Olga papas; Olga, Jorge, María del Carmen y Eva hijos). Una de los anécdotas que todos sabemos es el de:
“Perdón”
Estando los primos en Perote, se fue el Véjez con mi papa (Raulito) al viaje a Poza Rica, en la camioneta en la cabina cabían 3 personas y el que viajaba en la parte de en medio tenía la palanca de velocidades prácticamente en las rodillas; comentan que iban platicando el Véjez y Raulito, cuando en uno de los cambios de velocidad le pega en la rodilla del Véjez, que sintió que se le había partido en mil pedazos y que solamente lo vio Raulito y le dijo “perdón”, el Véjez quería sobarse y se aguantó pero algún día habría la forma de igualar las cosas....
El día de la igualación del “perdón”
En otra ocasión en otras vacaciones, fuimos al cofre era un día lluvioso pero la ilusión nadie nos la quitaba por ir a pasear, llegó la noche y encontraron una cabaña que estaba desocupada, pero como entrar a ella la puerta estaba bien asegurada, entonces encontraron que se podía entrar por una de las ventanas, esta era prácticamente una puerta que se abría hacía arriba pesada pues era pura tabla gruesa, entonces alguien la sostenía mientras los demás entraban, estando el Véjez deteniendo la ventana, entró Raulito, el vejez no se percató que Raulito tenía la mano en el marco de la ventana y que la suelta el Véjez, y le cayó en machucándole un dedo a Raulito el cual se quejó por el golpe, entonces el Véjez se volteó y le dijo “perdón”.
Subir al “Cofre”
Subir al cofre de perote, con el Véjez era: una aventura, una experiencia, una alegría, pues siempre eran diferente, desde el día anterior al ascenso en la preparación para subir, el recordar los anécdotas que habíamos pasado en el último ascenso o como lo íbamos a realizar, pues era agradable iniciábamos a las 6 de la mañana la excursión algunas veces alguien nos acompañaba en algunas ocasiones solo los dos subíamos, recuerdo que al inicio al llegar a la normal sentía que ya estaba a punto de abortar pues ya me había cansado y solo llevábamos ascendidos 3 kilómetros de los 21 que son en total hasta la peña; pero el Véjez te comenzaba a platicar y animar para seguir, después de ese punto aunque el ascenso es en tramos mucho más pendientes no se sentía, pues con su plática y animación y en los descansos que el manejaba se convertía en algo muy fácil y agradable, entonces realmente disfrutaba del ascenso, al llegar a la cima es una gran satisfacción después de haber caminado unas 4 o 5 horas dependiendo del clima, ya que si era un día soleado era más lento el ascenso; esperar o llegar a donde nos alcanzaban con la comida y convivir con esa gran familia que nos ha dado muchos días felices. Era cuando mas disfrutábamos nuestras vacaciones.
Al cofre con “el Charal”
Otras inolvidables vacaciones llegan los primos de México, y en esta ocasión también llega el primo Raúl paredes mejor conocido y cariñosamente como “el güero”, con un amigo el cual era muy delgado de baja estatura y entonces nos propone el Véjez subir al cofre al otro día, para ello todos aceptamos inclusive marick, monchi, yola, hilitos, el güero y su amigo a quien bautiza el vejez como el charal y recuerdo que nos decía que este muchacho no va aguantar pues se veía muy débil, muy flaco y que a la mejor tendríamos que ir esperándolo, para lo cual planeamos subir por todo el camino por si el charal no aguantara, esperara la camioneta en la que subía toda la familia.
Al día siguiente como siempre que subíamos al cofre levantarnos temprano tomábamos algo ligero, bien abrigados pero con ropa no pesada, en esa ocasión marick decide llevar unas naranjas, aunque le decíamos que no sería necesario, pues llevábamos cada quien un poco de agua, pero ella insistió y o bendita marick pues fueron una gran bendición esas naranjas.Después de haber superado la primera meta, llegar a la normal, los comentarios se centraban en que el charal no aguantaría pues hasta ese punto todos íbamos en grupo y ascendiendo despacio y oh sorpresa que de ahí en adelante se nos adelantaba el charal al cual perdíamos a veces de vista y todos empezábamos a buscarlo y cuando decidíamos hacer un descanso la sorpresa era que el charal estaba a unos cuantos metros descansando e iniciaba nuevamente la caminata mientras nosotros descansamos, en un momento decidimos tomar un atajo para no seguir por el camino ya que era más largo y nos tardaríamos más en llegar, era un día que habría algo de sol y nos cansaría mas, entonces que nos perdemos del camino pero seguíamos ascendiendo en una cañada y el charal, avanzaba y nos esperaba.
Ya todos un poco desesperados por no encontrar nuevamente el camino nos angustiaba y nos estresaba mas, también ya sin agua, marick nos reparte sus naranjas las cuales creo que no dejamos ni una gota de tomar y comimos hasta la cascara, bendita marick como se lo agradecimos, y al fin como 6 o 7 horas de iniciar el ascenso que encontramos el camino nuevamente, para ello el vejez nunca nos dejo que decayéramos siempre nos impulsaba y más porque yola se empezó a desesperar ya que no encontrábamos el camino; ya sobre el camino el charal estaba ahí esperándonos, durante este tiempo ya habían subido y bajado varias veces en la camioneta buscándonos y cuando nos alcanzaron nos comimos las tortillas frías con sal y casi nos acabamos los refrescos que llevaban; este es otro ascenso al cofre inolvidable con el Véjez.
Posteriormente te envío otros anécdotas con el vejez a quien todos queremos y respetamos mucho. “Échale ganas” Véjez, “tú puedes”, estas eran tus palabras de aliento cuando yo ya no quería dar un paso más.
Jorge Sánchez paredes. Junio 2008.
lunes, 30 de junio de 2008
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