lunes, 23 de junio de 2008

El Sherpa de Perote

Creo que fue la segunda ocasión en que intenté subir hasta la cúspide del Cofre de Perote. Sería 1976 o 1977. Animado por el Véjez emprendimos temprano la caminata hacia “Caja de Agua”. En esta ocasión nos acompañaba Jorgito, creo que así le decían sus papás. Nos esperaba un camino terroso de varias horas en un paisaje medio árido con sembradíos, plantas y árboles. Caminamos y caminamos y a veces nos deteníamos. Por supuesto por delante siempre iba el Véjez animándonos. Platicándonos de las historias que contaba Raulito sobre las apariciones del nahual y no recuerdo que otro espanto en forma de animal que habita en el cerro y que espanta. ¡Eeeeeoooooooo¡ decía que solía gritar Raulito, esperando recuperar su eco en el cerro. Lo único que llevábamos era una bolsa de mandado con naranjas. Al poco tiempo de iniciada la marcha nos encontramos a la normal, una construcción grande abandonada que también carga con sus leyendas. Yo llevaba una chamarra azul que me protegía de los vientos fríos, a pesar del calor y el sudor que producía la caminata había que protegerse. El camino se fue haciendo más empinado. Llegamos a “Pescaditos”, una comunidad a medio Cofre dedicada al cultivo de la papa. Más adelante el camino era de lajas y se hacía pesado, la pendiente era más difícil. El Cofre se desaparecía en una dirección y se volvía aparecer en otra tras una colina, como si quisiera jugar con nosotros. El Véjez por supuesto siempre iba adelante, platicándonos de la noche que habían tenido que pasar en una cabañita de madera cuando les había sorprendido una tormenta y de la ocasión en que se había perdido Bima o Elia bajando por el otro lado del Cofre. En la primera ocasión que subí no tuve fuerzas para llegar a la cima, me recosté en un árbol cien metros antes de la trasmisora que esta hasta arriba. Abajo se veía Perote y sus alrededores. Mas allá tras la neblina debía de estar Jalapa y el Puerto de Veracrúz. En esta ocasión no llegué ni a ese sitio, creo que Elia subió con un vehículo y nos bajó. No recuerdo bien si bajé en la camioneta o lo que fuera, o si bajé caminando. Antes de que llegara Elia al rescate con unas cervezas, pasábamos por donde había unas enormes torres de cables de alta tensión cuando Jorgito decidió cortar camino. Era un día luminoso, recuerdo como se fue caminando por un terreno en pendiente en el que había un pasto crecido. Me parece que no le resultó y tuvo que regresar y reincorporarse con el Véjez y conmigo, creo él iba hasta atrás o quizás era yo. El Véjez parecía incansable y nos seguía animando. No recuerdo si subí una vez más. De esto han pasado 30 años ya, la edad de Héctor. Por cierto El Cofre es la octava montaña más alta de México y guardo el grato recuerdo de haberla subido con Jorgito y con el mejor sherpa de Perote: el Véjez. Es la caminata más larga que he hecho en toda mi vida.

José Luis Perdomo León, Junio 2008.

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