Cada día con el Véjez podría ser una anécdota, así es que mencionaré algunos “Momentos Estelares” vividos -en primera persona- con él.
La tarde en que mi primo Pepito le agradeció que siempre se riera de sus “chistosadas”, fue cuando me “cayó el veinte” de que no todos los papás estaban permanentemente de buen humor.
Viaje a Guadalajara, fue la única vez que sólo yo lo acompañé a trabajar, de ahí que me encantan las Jericallas.
Cuando prometió que nadie nos separaría, aquel día que familiares ofrecieron cuidarnos si la Minkis no superaba el cáncer.
Las noches en que nos leyó “Macario” junto con la historia de que Bruno Traven fue pariente político.
La mañana en que un compañero en la Universidad se mofaba al decir que a mí me llevaba aún mi “papi a la escuelita todas las mañanas”, porque –lejos de sentirme avergonzada- comprendí lo afortuna que era (por cierto que me acompañó hasta el último día de clases y siempre fui la primera en llegar, gracias a su gran sentido de puntualidad)
Escalada en el “Popo”: fue la segunda vez que me dio la vida, al salvarme de una derrapada, dirigiendo mi descenso con su vozarrón.
Lo que me dijo el día que me casé, aunque no me acompañó, sus palabras si lo hicieron.
Merienda por su cumpleaños en 1985, cuando pidió que mi hija Eunice – a la que acababa de conocer- se sentara junto a él y comidas en las que cargaba a mi hija Mirén; sin importarles que ellas pudieran ensuciar su impecable traje.
El día que fue a mi trabajo a dar una plática a los empleados que iban a correr un Maratón, él les dio consejos y motivación, a mí me dio orgullo y gente que desde entonces me detenía para mandarlo saludar.
Día del Padre en mi quinto de primaria: yo le declamé algo que iniciaba con “Vuelve a casa papá que aquí te espera tierno el pan y humeante la sopera…” y él me sonreía como sólo pueden hacerlo los padre que vuelven a casa todos los días.
Papi: gracias por estos “Momentos Estelares”, gracias por cada día, gracias por cada enseñanza, por tu vida ejemplar y por el orgullo de ser tu hija.
viernes, 4 de julio de 2008
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