viernes, 4 de julio de 2008

Momentos Estelares

Cada día con el Véjez podría ser una anécdota, así es que mencionaré algunos “Momentos Estelares” vividos -en primera persona- con él.

La tarde en que mi primo Pepito le agradeció que siempre se riera de sus “chistosadas”, fue cuando me “cayó el veinte” de que no todos los papás estaban permanentemente de buen humor.

Viaje a Guadalajara, fue la única vez que sólo yo lo acompañé a trabajar, de ahí que me encantan las Jericallas.

Cuando prometió que nadie nos separaría, aquel día que familiares ofrecieron cuidarnos si la Minkis no superaba el cáncer.

Las noches en que nos leyó “Macario” junto con la historia de que Bruno Traven fue pariente político.

La mañana en que un compañero en la Universidad se mofaba al decir que a mí me llevaba aún mi “papi a la escuelita todas las mañanas”, porque –lejos de sentirme avergonzada- comprendí lo afortuna que era (por cierto que me acompañó hasta el último día de clases y siempre fui la primera en llegar, gracias a su gran sentido de puntualidad)

Escalada en el “Popo”: fue la segunda vez que me dio la vida, al salvarme de una derrapada, dirigiendo mi descenso con su vozarrón.

Lo que me dijo el día que me casé, aunque no me acompañó, sus palabras si lo hicieron.

Merienda por su cumpleaños en 1985, cuando pidió que mi hija Eunice – a la que acababa de conocer- se sentara junto a él y comidas en las que cargaba a mi hija Mirén; sin importarles que ellas pudieran ensuciar su impecable traje.

El día que fue a mi trabajo a dar una plática a los empleados que iban a correr un Maratón, él les dio consejos y motivación, a mí me dio orgullo y gente que desde entonces me detenía para mandarlo saludar.

Día del Padre en mi quinto de primaria: yo le declamé algo que iniciaba con “Vuelve a casa papá que aquí te espera tierno el pan y humeante la sopera…” y él me sonreía como sólo pueden hacerlo los padre que vuelven a casa todos los días.

Papi: gracias por estos “Momentos Estelares”, gracias por cada día, gracias por cada enseñanza, por tu vida ejemplar y por el orgullo de ser tu hija.

miércoles, 2 de julio de 2008

El Amor del Véjez a la Minkis

¡Hola!, quienes estén leyendo las “Memorias del Vejez” quiere decir que por una u otra razón EL les significa en algo. Soy la menor de los cuatro hermanos, Eva mejor conocida en el medio familiar como la “Ñ”. Quiero compartirles algo que de manera fundamental y trascendental ha marcado TODA mi vida. Lo diré en corto esperando se sienta el fondo y la amplitud de las palabras: EL AMOR DEL VEJEZ A LA MINKIS.

Para quienes no conozcan o recuerden la anécdota donde todo comienza:
La Minkis, entonces Srita. Viramontes comenzó a trabajar en correos. El Sr. Velázquez entró, como era su costumbre, a la oficina azotando la puerta y gritando:

“¡Qué chingaos pasa en esta oficina!”

-“Sr. Velázquez más respeto que tenemos una compañera nueva”.- Voltea, la ve y sale deprisa.- Se encuentra a un compañero y le pregunta que porque trae esa cara y va tan deprisa:

-“Acabo de conocer a la mujer con la que me voy a casar”.-

Claro que la Srita. Viramontes tenía su pretendido, mismo que, después de un buen agarrón a puños con el Sr. Velázquez cedió a la interfecta.

Y así va, se casan y pronto comienzan a llegar los hijos, una, otro, la última, bueno que siempre no, que ahora si va la última. Claro me tocaron tiempos mejores en varios sentidos, seguramente esto favoreció a que admirara la relación entre ambos. Cuando el Véjez llegaba a medio día le pedía a la Minkis lo acompañara a comprar el periódico (Las Ultimas Noticias) o lo fuera a dejar al camión:

-“Pero te toca llevarme de caballito”- y así se iban por la calle, montado uno en la espalda del otro.

No me acuerdo que se pelearán, seguramente tuvieron sus problemas y yo ni me enteré. Gracias.

Al paso de los años, ese amor no menguaba. Al término de mi carrera comenté que me ofrecían trabajo fuera del DF, mis hermanas ya vivían en sus casas con sus familias. Mi papá le dijo a mi mamá:

-¡”Al fin Minki! Cuando te pedí que te casaras conmigo era para estar contigo, pero pronto llegaron los hijos y fui pasando del segundo, al tercer, al cuarto lugar en tu vida. ¡Ahora por fin, tu y yo!”

La empresa de relojes cierra y la jubilación llega. Sus planes habían contemplado: correr, esto nos queda a todos claro que era ¡su segundo amor! Y leer. ¡Ahora si podría dedicarse a correr todas las carreritas y leer tantos libros!

Sin embargo la vida guarda sus sorpresas. Las rodillas de la Minkis no pueden más y se somete a una operación horrible, traumática y para colmo parte del “tratamiento” era no mover ni apoyar la pierna por un año. El Vejez no lo pensó dos veces el día antes que la Minkis saliera del hospital por la cirugía de rodilla fue su última carrerita.
Sí, así dejó de un día para el otro su segunda pasión.

Me dijo: -“Tu mamá necesita que esté pendiente de ella, ¿qué tal que me voy a una pinche carrera y en ese momento a tu mamá se le ofrece algo o se cae? No me perdonaría nunca que le pasara algo, así que voy a cuidarla”- El master de las carreras dejó los tenis a un lado y se puso a lavar platos y a aprender a cocinar.

GRACIAS PADRE MIO DE MI VIDA, ojalá que todos los que te conocemos y admiramos algún día podamos decir que hemos amado de la misma manera.

Eva Velázquez Viramontes (“la Ñ”). Julio 2008.

martes, 1 de julio de 2008

Sobre lo que ustedes llaman “El Véjez”

Se los digo así pues siento que lo ven como el mueble aquel que fue nuestro primer sillón de la sala, El Véjez, ya quisiéramos muchos ser lo que este señor ha sido en su vida matrimonial, como trabajador, como padre, como amigo, como familiar.

Empecemos por el comienzo o sea como compañero matrimonial…..esposo amarás a tu esposa en las buenas y en las malas y parece que estas palabras lo lacraron, pues díganme quien le aguanta tanto a un o a una VIRAMONTES tanto como el ha aguantado a mi hermana, aunque es buena onda tiene su carácter, pero no en vano los ya 647484967años de casados y sin embargo se siguen llevando tan bien o mejor que cuando iniciaron su vida en aquellas calles de Antonio Solís, donde tuvieron su primer casa, aunque pequeño el departamento, pero se sentía grande por el amor que se desparramaba por esa pareja nueva y emprendedora que yo recuerde siempre era bienvenido uno a esa casa a pasarse unos momentos llenos de charla y comentarios y a veces hasta canciones por mi cuñado Jorge el cual siempre ha tenido una voz tan especial que se oía en toda la Colonia.

De ahí con mucho esfuerzo y amor se hicieron de su casa en la sur 105 A donde le rentaban a una señora buena onda creo que de Ensenada Baja California que tenía una hija muy chula llamada Elba. Y después a su casa actual en la 105 donde después de los Mendoza llegaron ellos a implantar record de estadía y cordialidad entre los vecinos.

Allí, donde con tanto esfuerzo lograron hacer una casita atrás de la suya para albergar a su madre Doña Fina y a su tía Doña Tina. Aquí ya me metí en el campo de buen hijo…. Porque quien se lleva a su madre y a su tía cerca de su familia.

Bueno en el campo de trabajador; tendría que llenar 1000 hojas para describir lo que este hombre fue, pero a grandes rasgos les diré que trabajo en H. Steel, o como se escriba, luego en la velada que la verdad no recuerdo muy bien, pero creo que era en las noches en el correo, cargando las bolsas de la correspondencia y luego con un Germano de apellido Shulssen, en el que durante toda su vida le fue fiel como el perro que tenemos en el patio de atrás, chéquense esta a quien le dan 100 mil pesos para dar mordida en la aduana para sacar relojes importados y mismos 100 que regreso porque “ no hubo necesidad Sr Shulssen” son mis cuates y no hubo problemas……

Pero en fin mientras que yo recuerdo que por mucho tiempo se comió arroz, huevo y frijoles en la mesa, nunca faltó el apoyo para sacar a sus hijos adelante en sus carreras profesionales. Y todavía se dio el lujo de albergar a algunos de mis primos que estudiaban en la UNAM. No digo nombres pero se que saben a quien me refiero…..

Como padre, bueno, fuerte con sus hijos como cualquiera pero muy cariñoso hasta la fecha con sus hijas, con el que se le pasaba la mano a veces era con el Cocol lino o sea mi sobrino, pues lo mandaba a la peluquería cada 8 días, allá con el difunto Felipe, no más por jorobar pos no tenia pelo y todavía lo quería más corto y a la Bross y sin copete.


Como amigo, solo vean como se lleva con sus vecinos entre ellos Don Chico que más que un vecino lo ve como un hermano pues de su casa no sale…..

Como familiar….ha sido un ejemplo de tenacidad y de honradez para con muchos de nosotros, y teniendo en mente miles de anécdotas de su compañía…les quiero comentar una, bueno dos…. La primera fue durante mi despedida de soltero, la cuál me la organizaron mi hermano Fernando y mi primo Mario (qepd), en casa de él y habiendo vino para 25 gentes solo fuimos 10 y se acabó haciendo destrozos en casa de Mario, lo cual no le cayo bien a Conchita, pero en fin ….sigo , como a las 2 de la mañana y después de haber jugado a la maquinita y todo lo demás , Jorge se despidió y se fue pues tenía que correr sus 10 Km a las 3 horas siguientes lo cual sin que nadie le creyera se fue y efectivamente, mientras que a otros nos amaneció como a las 3 de la tarde, el ya había ido a correr y a comprar al tianguis las cosas que necesitaban, no pregunten como se fue y mucho menos como llego y jamás lo que mi hermana le dijo…..pero ahí estaba firme en su casa como si nada hubiera pasado.

La segunda fue poco tiempo después, cuando me casé y me fui de luna de miel, al regresar me encontré con que mi carro estaba totalmente limpio, después de que le pintaron letreros y le colgaron botes y demás, lo encontré como si nada hubiera pasado y lo que nunca me imaginaba es que mi cuñado el Señor Jorge lo hubiera limpiado ya que siempre lo consideraba una persona fuerte de carácter y que nunca se fijaría en esas cosas.


Bueno no los aburro con mis comentarios pero creo que se podría elaborar un libro con las memorias de este hombre…. Don Jorge Velázquez Andrade.

Con un atento saludo de Sergio G. Viramontes Paredes. Julio 2008.